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Guía de besos en el cine - Parte I

Nada hace vibrar con tanta eficacia la gran pantalla como un beso bien ejecutado. Este momento de puro deleite, ya sea romántico o totalmente físico, puede ser mucho mejor que una escena de sexo o incluso un final feliz.

Sin embargo, antes de que los cineastas fueran capaces de perfeccionar el arte del beso cinematográfico, tanto el cine como la sociedad tuvieron que sufrir una serie de transformaciones morales... ¿Quieres saber cuáles? ¡Invitamos a todos los aficionados del cine de arte al tan esperado estreno de nuestra guía de besos de películas!

Los años 40’s: la era del beso de tres segundos

Aunque el primer beso en la gran pantalla tuvo lugar en 1896, en un cortometraje mudo con un título muy revelador The May Irwin Kiss, no fue sino en  la década de los cuarenta cuando se convirtió en un elemento permanente del cine. Pero no fue tan fácil. Todo por culpa de unas normas restrictivas, que prohibían la exhibición de "besos excesivos y lascivos". Unos años después llegó la emblemática Casablanca de 1942 junto con uno de los besos más bellos de la historia del cine. Los cineastas tuvieron que esforzarse mucho para evadir las normas. En la película de Alfred Hitchcock de 1943, Notorious, los amantes comienzan a intercambiar tiernos besos mientras susurran, y no duran más de 3 segundos. Exactamente como estipulaban las normas de la época.

Los años 50’s: el beso a puerta cerrada

Después de la sutil sensualidad del cine negro de los años 40’s, llegó el turno de los conservadores años 50’s. El beso en esta época estaba reservado sólo para el marido y la mujer, pero eso no significaba que el sexo no se cocinara a fuego lento bajo la superficie. Esto se pone de manifiesto en una escena de Un tranvía llamado deseo, de 1951, en la que Blanche (Vivien Leigh) conoce a Stanley (Marlon Brando). Él se quita la camisa mientras trabaja y ella no puede quitarle los ojos de encima. Sin embargo, durante este periodo, el beso nunca lo iniciaban las mujeres, a menos que su papel se limitará a ser la seductora, como ocurría a menudo con los personajes interpretados por Marilyn Monroe.

Los años 60’s: besos que rompen las reglas

La revolución sexual de los años 60’s también supuso un avance en el cine. Los besos se hicieron más profundos, las mujeres empezaron a expresar su sexualidad libremente y los cineastas empezaron a mostrarla con descaro. Influenciados por la Nueva oleada Francesa y su desinhibida aproximación a la intimidad, los cineastas comenzaron a representar no sólo besos sino también escenas de sexo. Películas como El Graduado ampliaron los límites del beso en la pantalla cuando Ben (Dustin Hoffman) y la Sra. Robinson (Anne Bancroft) comienzan a besarse, desafiando no sólo las antiguas convenciones, sino también el código que dictaba que la infidelidad nunca debía representarse de forma "atractiva".

Los años 70’s: desnudez, liberación y besos queer 

Los cambios culturales que se iniciaron en los años sesenta nos llevaron a la década de los setenta, en la que las películas fueron capaces de impactar incluso al público moderno. Esta época dio lugar al clásico de culto "Rocky Horror Picture Show" de 1975, a Jane Fonda como prostituta neoyorquina en "Klute", de 1971, y a la película "Tarde de perros", en la que Al Pacino roba un banco para financiar la operación de su pareja transexual. En este periodo también se produjeron clásicos como la conmovedora Love Story, el musical Grease y Annie Hall, con estilo jazzístico. Y así, los años 70’s mostraron desnudos, mujeres iniciando encuentros íntimos y besos mucho menos reprimidos.

El beso, como todos los motivos cinematográficos, revela mucho más de lo que podríamos pensar. Es una prueba de fuego para el momento cultural en el que se desarrolla la película y cambia en función de lo que ocurre en la sociedad, por eso es tan importante analizarlo con detenimiento.

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